jueves, marzo 23, 2006

Expressis verbis


Creo que es hora de otro concierto movidito, con sonrisas, sudor, choques de cuerpos, roces y microsaltos en el aire. Me perdí el de Dr. Django por huevón. No pasa nada, seguro hay más jamaicanos (jamaiquinos dicen algun@s) que vendrán pronto por esta ciudad-en-obras.

Hoy viniendo del pueblo de Toledo donde curro, tenía que ir al taller a que subieran el ralentí de la Pegaso y me metí por la M-30. ¡Vaya pista de pruebas! Camiones, lodo endurecido, clavos, muretes de hormigón, curvas y chicanes estilo Montecarlo, operarios y operarias con la señalita que tiene una flechita blanca sobre fondo azul y por el otro lado es roja como una piruleta pero que uno no alcanza a leer qué dice pero que parece ser que la ponen cuando sale un camion de 10 toneladas que se cruza en tu camino dejando una linda estela de partículas en suspensión. Total, curveando-curveando llegué al taller y aprendí a regular el ralentí yo mismo. Es fácil: basta encontrar el tornillo y con un destornillador de estrella giramos hasta que la aguja marque 1500 rpm (1450 es el ideal pero no se afina tanto con la vista). ¡ Menos mal ! Ya me jodía que se parase a veces en los semáforos. Ahora ya puedo bajar a Jerez de la Frontera este sábado :)

He estado dos días clavando las estacas de la cimentación del colegio. Mucho barro.

Más de un día me tomaría un té verde. Mmmmh!


O mejor dos...